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Cuento: La Paloma Desordenada

Escrito el 27/06/2018
Cristo Power


Había una vez en una lejana aldea una hermosa paloma llamada Columba. EL color de sus plumas era tan azul, que cuando se posaba en un jardín, parecía  un pedacito de cielo que se hubiera caído. Cuando volaba relucía en el azul del firmamento, y todos quedaban fascinados con su belleza y la gracia de su vuelo.

Columba era además una paloma mensajera. Desde pequeña había sido entrenada para llegar a diversos lugares y llevar anudado a su patita un rollito de papel con las palabras de amor que los enamorados de la aldea se enviaban unos a otros.

Daniel le mandaba mensajes a su novia Angelina, y Angelina se los respondía usando los servicios de la palomita. Pero no eran los únicos: Dora y Andrés, Carolina y Arturo, Luisa y David… todos enviaban sus cartas de amor en alas de la paloma.

Al principio Columba era muy eficiente y tenía muy claro cada vez el lugar al que debía llevar los mensajes, pero luego, y en la medida en que aumentaba el número de parejas enamoradas, empezó a hacerse un lío y ya no sabía quién le mandaba qué a quién.

Por si aquello no fuese suficiente, Columba se volvió un poquito perezosa y tomó por costumbre dejar las cosas para después.

Los enamorados le ataban el mensaje a su patita, y ella, en lugar de llevarlo a su destino, lo dejaba arrumado con otros tantos en una cajita de madera que tenía en su palomar. Pronto la cajita estuvo llena y empezó a haber mensajes en todos los rincones: sobre la mesa, debajo de la mesa, en los cajones, debajo de su almohada… Se le fueron juntando montones de mensajes, primero amorosos, y luego un poco resentidos, porque los enamorados creían que su novio o novia no habían respondido y empezaron a disgustarse.
Con los días todos los mensajes se hicieron tristes y enojones,  y Columba ni siquiera sabía cómo empezar a repartirlos.

Desesperada decidió entregarlos en cualquier lugar, así, a la suerte, y el resultado fue que todos los enamorados terminaron mal.

Como ya nadie escribía palabras de amor a nadie, Columba se quedó sin trabajo y ya nadie la llamaba. Se sintió muy sola y triste.

Un día buscó al Hada del Conocimiento para que la ayudara a encontrar una solución. El Hada le explicó a Columba los problemas de ser desordenada: se te pierden las cosas, olvidas tus deberes, te confundes… también le dijo que no era buena idea dejar para mañana lo que puedes hacer en el momento. Después le contó cómo arreglarían las cosas: el Hada escribió un único mensaje que la palomita llevó a todos los enamorados. En él Columba confesaba su error y pedía perdón por todos los problemas que había causado.

Las parejas se reconciliaron y volvieron a ser felices, pero nunca más contrataron a Columba para enviar sus mensajes, primero porque temían que en tanto cruce de cartas se volvieran a armar enredos, y segundo porque ya tienen Internet.

Sin embargo, Columba continúa siendo una paloma mensajera, ahora trae y lleva rosas, dulces a todas las parejas.

Y colorín colorado este hermoso cuento corto se ha terminado y va dedicado a todos los niños aplicados…