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ZOROBABEL

(transcripción hebrea del ac. «zerû Bãbili», «vástago de Babilonia»). Hijo de Pedaías, poseía el derecho al trono de Judá (1 Cr. 3:17-19). 

Los otros textos lo llaman hijo de Salatiel (o Sealtiel). Salatiel era hermano de Pedaías (Esd. 3:2, 8; Neh. 12:1; Hag. 1:1, 12, 14; 2:2, 23; Mt. 1:12, 13; Lc. 3:27). 

Salatiel no dejó hijos. Caben dos alternativas: (a) Su sobrino, heredero legal, pasó a ser llamado hijo de Salatiel (Éx. 2:10). 

(b) Pedaías se casó con la viuda de Salatiel; el primer nacido de esta unión sería considerado como hijo del difunto, en base a la Ley (Dt. 25:510; véase MATRIMONIO, f). 

Después de la conquista de Babilonia, Ciro autorizó a los judíos a que volvieran a su país, y designó a Zorobabel como gobernador de la colonia. 

Este príncipe de Judá se llamaba entonces Sesbasar, nombre que indudablemente le había sido dado por los babilonios. Es posible que lo usara cuando representaba a Ciro (Esd. 1:8, 11; 5:14). 

Conducidos por Zorobabel, por el sumo sacerdote Josué, y por otros príncipes (Esd. 2:164; Neh. 7:5-7; 12:1-9), los judíos llegaron a Jerusalén en el año 538 a.C. Josué, el jefe religioso, y Zorobabel, el jefe político, erigieron a Jehová el altar sobre su antigua basa, y restablecieron el culto (Esd. 3:1-9). Sesbasar, gobernador delegado por Ciro, echó los cimientos 

del Templo (Esd. 1:2; 5:16; 3:6, 10-13). Los adversarios de los judíos se dirigieron a los sucesivos reyes de Persia y consiguieron hacer que cesaran las obras hasta el año 520 a.C. (segundo año de Darío Histaspes) (Esd. 4). 

En este año, los profetas Hageo y Zacarías exhortaron a Josué y a Zorobabel, gobernador bajo Darío, a reemprender la reconstrucción del Templo, que quedó terminado al inicio de la primavera del año 515 a.C. (Esd. 6:14, 15; Hag. 1 y 2; Zac. 4). 

Este Templo fue frecuentemente llamado Templo de Zorobabel. Este príncipe gobernó Judá por lo menos hasta el año 515 a.C. Zorobabel era un representante de la línea davídica (Hag. 2:20-23) y figura entre los antepasados directos de Cristo (Mt. 1:12, 13; Lc. 3:27).