1 Corintios 1

1. Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes,

1 Corintios 2

1. Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría.

1 Corintios 3

1. De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.

1 Corintios 4

1. Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.

1 Corintios 5

1. De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre.

1 Corintios 6

1. ¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos?

1 Corintios 7

1. En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer;

1 Corintios 8

1. En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica.

1 Corintios 9

1. ¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor?

1 Corintios 10

1. Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; Amonestaciones contra la idolatría

1 Corintios 12

1. No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales. Dones espirituales

1 Corintios 13

1. Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. La preeminencia del amor

1 Corintios 14

1. Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis. El hablar en lenguas

1 Corintios 15

1. Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; La resurrección de los muertos

1 Corintios 16

1. En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. La ofrenda para los santos